¿Sabías que el metabolismo disminuye en los adultos mayores?

Tener más de 60 años hace que paulatinamente necesitemos menor cantidad de calorías, sin embargo, esto no es sinónimo de menos alimentos si no de saber seleccionarlos adecuadamente.

Es importante tener un estilo de vida saludable que incluya actividad física regular y una dieta balanceada para mantenernos en buena forma física. Es fundamental acudir con un profesional de la salud para garantizar que estemos consumiendo la energía y nutrimentos (calcio, vitamina D, zinc, hierro, grasas saludables) suficientes para evitar excesos o deficiencias que pudieran perjudicar nuestra salud.

Beneficio #2 de practicar natación.

Mayor flexibilidad y elasticidad.

Al nadar utilizamos la mayoría de los grupos musculares de nuestro cuerpo, tanto el tren superior como el inferior además de tronco y cabeza, por lo que las articulaciones están más flexibles y los músculos se tonifican y fortalecen, sobre todo los de la espalda.

Nutrición recomendada para nadadores.

Los alimentos constituyen la materia prima necesaria para producir calor, formar los tejidos corporales y mantenerlos. La dieta de los nadadores debe tener un balance adecuado de los nutrimentos contenidos en los alimentos que son esenciales para alcanzar favorables rendimientos y un estado óptimo de salud. Una buena nutrición implica suficientes combustibles para producir energía y el aporte adecuado de las vitaminas y los minerales.

El consumo adecuado de hidratos de carbono en el plan de alimentación para los nadadores es necesario para mantener depósitos energéticos adecuados y así presentar un rendimiento adecuado, aumentando progresivamente la cantidad de energía según el nivel de entrenamiento. Esto debe estar complementado con una correcta ingesta de los demás nutrimentos como proteínas, grasas, vitaminas (del complejo B) y minerales (principalmente calcio, potasio, azufre, sodio, cloro, yodo, fósforo y hierro).

Se recomienda agregar mas cantidad de hidratos de carbono en forma de avena, batidos de fruta con leche, yogur natural con fruta y frutos secos o comidas que contengan energía adecuada para recuperar la energía gastada y prevenir perdida de tejido muscular.

De igual manera, es de vital importancia que al terminar nuestro entrenamiento nos hidratemos de forma correcta ya que al estar entrenando en un medio liquido no percibimos nuestro sudor y aun así existe perdida de líquidos y electrolitos.

¿En qué consiste nuestra evaluación física?

Incluye:

Chequeo de signos vitales.

Prueba con un INBODY 270. (mide peso, agua corporal, grasa en kg. Músculo en kg. al igual la distribución y en qué área corporal se almacena más de cada uno, % de grasa, grasa visceral).

Pruebas físicas de elasticidad, resistencia y fuerza. (para poder crear un plan de entrenamiento adecuado a tu estado físico).

Plan nutricional. (plan personalizado acorde a tu estado nutricional, tus características corporales y culturales.).

Se hace la evaluación mensual para que puedas ir logrando de mejor manera tus objetivos y tengas mejores resultados mes con mes.

Beneficio #1 al practicar natación.

Produce bajo impacto sobre los huesos y articulaciones.

Al sumergir nuestro cuerpo en el agua para la práctica deportiva, éste “pesa menos”, se rige por el principio de la flotabilidad y no recibe el impacto del asfalto o superficies duras al que hace frente en otras disciplinas. De esa forma, las articulaciones se desgastan menos y se preservan mejor.

Recomendaciones sobre la actividad física de acuerdo a la edad.

Jóvenes (5 a 17 años).

Para los niños y jóvenes de este grupo de edades, la actividad física consiste en juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela o las actividades comunitarias. Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y de reducir el riesgo de ENT.

Adultos (18 a 64 años).

Los adultos de 18 a 64 años dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.

Adultos mayores (de 65 años en adelante).

Los adultos de este grupo de edades con movilidad reducida realicen actividades físicas para mejorar su equilibrio e impedir las caídas, tres días o más a la semana.

Convendría realizar actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.

Cuando los adultos de mayor edad no puedan realizar la actividad física recomendada debido a su estado de salud, se mantendrán físicamente activos en la medida en que se lo permita su estado.

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